CATOLICOS DE PUERTO RICO

Llevando la luz del Evangelio a toda la tierra

La Envidia

"La mente tranquila es vida para el cuerpo, pero la envidia corroe hasta los huesos".
(Proverbios 14:30)

En este mundo egoísta, el clavo que sobresale recibe un martillazo. No hay delito mayor que la audacia de destacar. Todo el que se destaca por sus buenas acciones debe estar preparado para los ataques de los envidiosos. La envidia es la sombra de la gloria. La virtud no puede vivir libre de la mordedura de la envidia. Los envidiosos jamás perdonan el mérito. Ellos adelgazan viendo a los demás engordar.

El éxito de Isaac en la tierra de Gerar despertó el malestar de los Filisteos. El texto sagrado dice:

"Isaac sembró en aquel lugar y recogió muy buena cosecha, pues el Señor lo bendijo. Se hizo muy rico y llegó a tener muchas posesiones y los filisteos le tuvieron envidia". Génesis 26: 12-14

Se ha definido la envidia como:

Tristeza de lo que nos falta.

Disgusto que causa el bien ajeno. Un resentimiento que surge debido a las cualidades, posesiones o posición de otro. Cada moneda obtenida basada en dolor y sacrificio, de parte de la gente laboriosa y honesta, es una espina aguda en el costado y en la conciencia de los envidiosos y haraganes.

Deseo rabioso de tener lo que otro posee. Un deseo que es mas bien codicia. Y la codicia va más allá de simplemente admirar lo de otro o pensar: "Me gustaría tener eso". La codicia incluye resentirse por el hecho de que otros poseen lo que uno no tiene. Bien dicen: "La envidia es una ramera con la cual, tarde o temprano se acuestan los resentidos".

Un deseo consumidor de querer que todos sean un poco menos prósperos que uno. Dicen que las cestas que usan para transportar cangrejos no necesitan tapas debido a que los mismos cangrejos se empeñan en que todos sus compañeros estén en el fondo del canasto. Cangrejo que trata de escalar las paredes del canasto, es cangrejo que los demás tumban agarrándolo de las patas con sus tenazas. Su filosofía pareciera ser: "O todos en la cama o todos en el suelo". ¿Le parece familiar esa conducta?

Una especie de odio moroso, sordo e interno. La envidia es una cobardía propia de los débiles, un odio impotente, una incapacidad manifiesta de competir. Los envidiosos no son gente de altura y por eso no hacen sombra; las bajezas dan ruindad y la envidia es bajeza.

La envidia es una confesión de inferioridad y es el resultado de la inseguridad personal. A veces el envidioso tiene méritos pero es acomplejado, brilla como el sol y siente celos de una vela.

Los envidiosos no están contentos consigo mismos y por eso están descontentos con los demás. Como no se aman, no aman. Serían felices si dedicaran a su mejoramiento esas energías que malgastan en la ironía y en la crítica destructiva.

El apóstol Pablo pone en la lista negra los pecados que llevan al hombre a la condenación, a la envidia misma:

"Y manifiestas son las obras de la carne, que son: Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os le he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios". Gálatas 5:19-21

Seguramente Pablo no se equivocó al poner en la lista de las obras del hombre pecador a la envidia en la misma clase, juntamente con el más negro crimen, al lado de toda suerte de concupiscencia, de las hechicerías, de los homicidios y las borracheras. No podemos decir que ésta clasificación que el apóstol, inspirado por el Espíritu Santo, le da a la envidia es injusta. La muerte de Cristo en el Calvario, si se tiene en cuenta que fue causada por la envidia, Mateo 27:18 revela lo que es y lo que puede hacer este pecado monstruoso.

La envidia es una de las peores maldades que puedan existir en el corazón humano, y es una de las más funestas en sus consecuencias.

La envidia y el placer nunca se hallarán juntos. Donde reina la envidia, donde no hay liberalidad, no puede vivir la virtud. No es posible tener una personalidad agradable y equilibrada y albergar al mismo tiempo envidia en el corazón. La envidia es para el que la posee, como un grano de arena en el ojo. En el libro de Job se lee: "…Al codicioso lo consume la envidia". Job 5:12

 

Envidia ...Carcoma de los Huesos

 

No hay persona más carente de agradecimiento que aquella que se obsesiona con lo que le pertenece a otro y menosprecia abiertamente lo suyo propio. Carece de amor el que no puede gozarse por los logros que, con esfuerzo y tesón,  alcanzan otros. La envidia corroe al que la padece haciéndose daño a sí mismo (a) y al que le rodea.

Caín mató a su hermano porque éste era bueno. La maldad que había en su corazón fue confrontada por la bondad de su hermano, y no lo pudo resistir. Eso mismo ocurrió con Jesús; su sola presencia molestaba a los fariseos hipócritas, quienes por envidia, lo llevaron a la cruz. Así también ahora, hay quien no puede soportar la luz que emana de los hijos de Dios, haciendo que le posesione el espíritu de la envidia. ¡Cuídate de caer en semejante laberinto! ¡Dios te ama!

 

 

ECLESIATES 4:4

He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de 
obras  despierta la envidia del hombre contra su prójimo.
También esto es vanidad y aflicción de espíritu.


MATEO 20:15

¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes
 tú envidia, porque yo soy bueno?


1 JUAN 3:11-12

Porque este es el mensaje que habéis oido desde el principio:
Que nos amemos unos a otros.

No como Caín,  que era del maligno y  mató a su hermano.
¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las 
de su hermano justas.


1 CORINTIOS 13:4-6

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia,
el amor no es jactancioso, no se envanece.

No hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita,
no guarda rencor;

No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.


PROVERBIOS 27:4

Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién podrá sostenerse
delante de la envidia?


PROVERBIOS 14:30

El corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia es
carcoma de los huesos.


JOB 5:2

Es cierto que al necio lo mata la ira, y al codicioso lo consume
la envidia.


ISAIAS 26:11-12

Jehová, tu mano está alzada,  pero ellos no ven;  verán al fin,  y se
avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego
los consumirá.

Jehová, Tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros
todas nuestras obras.


MARCOS 15:9-10

Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?
  

Porque conocía que por envidia le habían entregado los
principales sacerdotes.


JUAN 15:18

Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me han aborrecido
antes que a vosotros.


GALATAS 4:29

....... Como entonces el que había nacido según la carne
perseguía al que había nacido del Espíritu, así también ahora.